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miércoles, 12 de marzo de 2014

EL MELÓMANO POR IVÁN RAFAEL


       Dijo que amaba la música cuando retiró el cobertor de un hermoso piano negro.
Luego, se sentó en un taburete y estuvo observándolo tranquilamente desde allí, antes de comenzar a relajar y estirar las manos con ligeros movimientos de dedos y muñecas. Repitió que amaba la música al acariciarlo, al levantar la tapa del teclado, al acercar el taburete y al colocar los pies sobre los pedales. Tocó unas cuantas notas armónicas después.
Una vez que el silencio volvió a la sala, estiró de nuevo los dedos y los colocó sobre el teclado del hermosos piano negro sin llegar a posarlos en él. Respiró hondo y cerró las manos.
Levantó los puños y, de súbito, aporreó las teclas haciendo salir de la caja de resonancia un sonido estridente. Repitió la misma operación tres veces y tres veces afirmó que amaba la música.
Descansó. Se puso de pié y retiró el taburete. Permaneció frente al hermoso piano negro durante unos instantes hasta que, agarrándola con las dos manos, arrancó la tapa del teclado de un tirón fuerte y seco. Con la tapa en la mano dio una vuelta alrededor del piano y comenzó a golpear con ella el bastidor haciendo saltar astillas por doquier. Con un susurro recordó que amaba la música y volvió frente al teclado para, con suaves movimientos de vaivén, hacer sonar arpegios tremendamente desafinados.
Se retiró y contempló de nuevo el hermoso piano negro, ahora deteriorado y dañado. Se retiró aún más, como tomando carrerilla.
Y corrió hacia el piano. Gritó que amaba la música en plena carrera y saltó al interior del bastidor reventando varias cuerdas. Volvió a saltar sobre el cordal y el clavijero hasta que no quedó ni una sola intacta. Saltó de nuevo fuera del bastidor y volteó el piano contra el suelo. Tronchó las patas, las hincó junto al mecanismo de percusión y se detuvo con los brazos en jarra.
Entre un reguero de astillas, cuerdas y teclas blancas y negras, y con la camisa blanca teñida de sangre roja, alzó los brazos, miró hacia el techo y con un bramido hizo retumbar en el auditorio lo mucho que amaba la música.
Tendido en el suelo, descuartizado y hecho añicos, quedó el hermoso piano negro.
Era negro zaino.

jueves, 2 de enero de 2014

SOMOS TONTOS POR IVÁN RAFAEL


Somos tontos.
Somos tan tontos
que quisimos una sociedad
de hombres y mujeres libres
e iguales
y pusimos a calentar la cera.
Tan tontos
que pusimos a calentar la cera
y le echamos la culpa a la recepcionista.
Tan tontos
que le echamos la culpa a la recepcionista
y al conductor del autobús
y al cartero
y al de la ventanilla
y al que falló un penalti
y al que votó en blanco
y al que cavó la zanja
y al que puso el dedo en la llaga
y no al que hizo la herida.
Somos tan tontos
que quisimos una sociedad
de hombres y mujeres libres
e iguales
y pusimos a calentar la cera.
Tan tontos
que pusimos a calentar la cera
y le cobramos el café a los funcionarios.
Tan tontos
que le cobramos el café a los funcionarios
e invitamos a champagne al accionista,
que cerramos la puerta al inmigrante
y le dimos la llave a un extranjero,
que nos agarramos el bolso o la cartera
y colocamos la caja de caudales
en casa del butronero.
Somos tontos,
somos tan tontos
que quisimos una sociedad
de hombres y mujeres libres
e iguales
y pusimos a calentar la cera.
Tan tontos
que pusimos a calentar la cera
y precintamos los cubos de basura.
Tan tontos
que precintamos los cubos de basura
y le quitamos el pan duro a los mendigos.
Tan tontos
que le quitamos el pan duro a los mendigos
y el cartón al vagabundo
y el bastón al pensionista
y la muleta al cojo
y el sitio a la embarazada
y la piruleta al niño
y el peluquín al calvo
y el bote al tonto
y el collar al perro
y nos lo pusimos.
Somos tontos,
somos tan tontos
que quisimos una sociedad
de hombres y mujeres libres
e iguales
y pusimos a calentar la cera.
Tontos,
muy tontos,
tan sumamente tontos
que pusimos a calentar la cera
como hombre y mujeres libres
e iguales
y acabamos
todos
depilándonos.

viernes, 27 de septiembre de 2013

LAVADERO DE PIEDRA POR IVÁN RAFAEL

Mi madre no vino al lavadero de piedra.
Nos llevó mi abuela
y nos contó
que ella bajaba entonces casi todos los días
a hacer la colada
que mojaba la ropa en la primera pila
que en la segunda la enjabonaba
que la frotaba contra la piedra del borde
y que hablaba con una
y que hablaba con otra
que se iban frotando ellas también
y que luego se tendían en casa
y que mientras
mi madre se bañaba en el río
o jugaba entra las sábanas
o se comía lo higos del huerto de la vecina.
Pero ese día
mi madre no vino al lavadero de piedra
porque no le daba
tiempo
a poner la lavadora.

sábado, 8 de junio de 2013

LA CATÁSTROFE DE IVÁN RAFAEL


Si salgo vivo de ésta
se lo contaré a mis nietos cuando sea un anciano

Yo sobreviví a la gran catástrofe
aquella
que borró del mapa aldeas
pueblos y ciudades
y solo dejó en pie
el asfalto
las aceras
y los edificios


lunes, 4 de febrero de 2013

LA CIUDAD DE LOS ASTRONÁUTAS POR IVÁN RAFAEL


Existe una ciudad donde residen astronáutas
vestidos de traje de kevlar
goretex, nomex y lycra
aislados del calor y el frío
aislados de las altas temperaturas
y de las bajas
protegidos
contra las extremas condiciones atmosféricas
a salvo de cualquier radiación
cubiertos de teflón y nylon
y recubiertos
de un policarbonato
de un armazón a prueba de impactos
en sus cabezas
a prueba de impactos
y se pasean
así
con la escafandra
y se pasean así
a metro y medio de altura
tan ingrávidos
así
sin la más mínima intención de poner
un pié
en la tierra.
Ni en la luna.

domingo, 2 de diciembre de 2012

PATERAS POR IVÁN RAFAEL

Ahora que el viaje ha resultado ser
una estafa
que se paga con los ahorros de toda una vida,
ahora que ha caído la noche en medio del océano
sin que dejaran
una sola manta en el bote,
ahora que deshidratados y con principio de inanición,
ahora
que las alarmas y los focos de los guardacostas
han salido a nuestra captura
-o nuestro rescate-
para nuestra deportación o desahucio,
expolio
o expatriación,
y después de que hayan aparecido los primeros cadáveres
flotando
en la orilla de un alféizar
de la ventana de un quinto piso,
reitero:
por muy distinto que sea el color
de nuestra patera,
todos somos hermanos
hijos
de un mismo
capitalismo.

     
vozdetiza.wordpress.com

viernes, 8 de junio de 2012

DESOBEDECERÉ POR IVÁN RAFAEL

 

Cuando me hayan talado el brazo
desobedeceré.
Plantaré un árbol entre las losas de granito de la plaza.
Lo regaré.
Me sentaré a su sombra aunque caiga en la zona de estacionamiento.
Recogeré sus frutos sin códigos de barras.
Los comeré.
Me encadenaré a él cuando vengan las máquinas.
Me levantaré para verlo caer.
Y sujetando una navaja en la boca
grabaré un corazón con tu nombre
en el otro brazo.

 vozdetiza.wordpress.com

viernes, 4 de mayo de 2012

ANÁLISIS DE LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL POR IVÁN RAFAEL


Usted tiene una bomba.
Tipo penal del delito:
Tenencia ilícita de armas
junto a tráfico sanguíneo.

Usted tiene una bomba.
Procedimiento del juicio:
Será declarado culpable
siguiendo su propio ritmo.

Usted tiene una bomba.
Efectos del veredicto:
Le serán paralizadas
aurículas y ventrículos.

Usted tiene una bomba.
Atenuante admitido:
Que usted tenga una bomba
y nunca le haya latido.